Movimiento Familiar Cristiano

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Marzo 1.999 wpe3.gif (1376 bytes)

 

El mes de marzo es el mes de San José, "el esposo de María, de la cual nació Jesús, llamado Cristo" (Mt. 1, 17). San José fue el hombre elegido por Dios para ser el depositario singular del misterio "escondido desde los siglos", "el custodio de los tesoros más preciosos de la redención", fue aquel "siervo fiel y prudente" a quien el Señor puso al frente de su casa". Porque San José se fió de Dios, fue obediente a su palabra, "esperó en Él contra toda esperanza", mereció participar como ninguna otra persona, a excepción de María, la Madre de Dios, en el misterio de la encarnación del Hijo de Dios, misterio supremo del amor redentor.

Por esto la Iglesia recomienda encarecidamente a todos los fieles que acrecienten esta devoción a San José, y ella misma se ha puesto bajo su "poderoso patrocinio". Protección que llega a todas las personas: es patrón de la Iglesia universal; es patrón, junto con María y Jesús de las familias; es patrón de los padres; es patrón de las vocaciones; es patrón del trabajo humano; y es patrón de la buena muerte; además, lo es también de cientos de miles de instituciones, pueblos, países y hasta continentes. La Iglesia se ha puesto bajo su protección en numerosas ocasiones, ante grandes empresas como el Concilio Vaticano II, y para que la proteja de grandes peligros.

El Papa Juan Pablo II, en la Exhortación Redemptoris Custos, nos dice: "Que San José sea para todos un maestro singular en el servir a la misión salvífica de Cristo, tarea que en la Iglesia compete a todos y a cada uno: a los esposos y a los padres, a quienes viven del trabajo de sus manos o de cualquier otro trabajo, a las personas llamadas a la vida contemplativa, así como a las llamadas al apostolado. El varón justo, que llevaba consigo todo el patrimonio de la antigua alianza, ha sido también introducido en el "comienzo" de la nueva y eterna alianza en Jesucristo. Que él nos indique el camino de esta alianza salvífica, ya a las puertas del próximo milenio. Que San José obtenga para la Iglesia y para el mundo, así como para cada uno de nosotros, la bendición del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo".